No se me ocurre un motivo mejor con el que comenzar a emborronar las páginas de esta bitácora, así que no desaprovecharé el tema que la casualidad me ha ofrecido.

Según he podido leer el lunes en la edición digital de La Razón (que no es que yo me deje caer con frecuencia por esos lares; pero cuando uno busca información debe probar de todas las fuentes posibles para ver si su agua es apta para el consumo), la productora de animación española BRB Internacional cumplía 35 años.

Era un nombre que no se me podía pasar por alto, al contrario que a muchos de generaciones posteriores a la mía, porque su mención me traía muy gratos recuerdos infantiles.

Para quien pueda ignorarlo, espero que no se atreva a decirlo, BRB Internacional es la gran factoría de la que han surgido personajes como: David el Gnomo, Willy Fog o D' Artacán.

Los que éramos niños a caballo entre los ochenta y los noventa, crecimos disfrutando de las magníficas aventuras de esos y otros personajes, creyéndonos a pies juntillas eso de que un gnomo era siete veces más fuerte que nosotros o que a D' Artacán se le ponía la nariz roja cuando se enfadaba. Pero, si en algo tenemos que estarle agradecidos a BRB, aparte del entretenimiento que nos brindó, es el hecho de habernos acercado a importantes obras de la Literatura o descubrirnos las mil y una américas. Y ahí reside su mérito.

Las series de animación marca BRB, además de distraer, se preocupaban por los que entonces no levantábamos dos palmos del suelo. No se trataba sólo de ofrecernos series. Se trataba de que las series fuesen de calidad. Y tristemente, eso es algo que a las de ahora les falta. ¿O hay alguien que se atreva a defender las correrías de Shin Chan?

Cada vez que surge el tema hablando entre los amigos de las series que veíamos de pequeños, con los cereales del desayuno o con el bocata de merienda, llegamos a la conclusión de que nosotros teníamos la suerte de que, al llegar del colegio por la tarde, encontrábamos en la televisión con dibujos animados. Algo que los niños de ahora no tienen. Deberían exigir el libro de reclamaciones.